XEB La B Grande de México, la radiodifusora más antigua de Latinoamérica y poseedora del historial más interesante de la comunicación en nuestro país, cumplió 85 años de transmisiones interrumpidas el pasado martes 23 de septiembre.
XEB-AM 1220 kHz, es una estación de radio localizada en la Ciudad de México, Distrito Federal.
Transmite en la banda de Onda Media (Amplitud Modulada) con 100,000 watts de potencia diurnos y nocturnos.
Actualmente, la estación se le conoce como La B Grande.
Historia
El ingeniero Constantino de Tárnava, es reconocido como el iniciador de la radio en México, ya que en 1919 instala en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, la primera estación experimental en nuestro país.
En agosto de 1921 el general Álvaro Obregón, Presidente de la República, visita el estado de Veracruz, con motivo del centenario de la firma de los Tratados de Córdoba mediante los cueles se oficializa la independencia de México. Durante las fiestas conmemorativas se llevan a cabo fiestas populares, desfiles militares y de carros alegóricos, demostraciones de aviación, carreras de autos, funciones de teatro y cine, conciertos y, por primera vez en México, transmisiones radiofónicas.
En septiembre de 1921, para conmemorar la Declaración de Independencia de México, se Instala en los predios aledaños al sitio en que se construye el “Palacio Legislativo” (hoy la estructura se conoce como Monumento a la Revolución) la Exposición Comercial Internacional del Centenario. El día 27 de ese mes la Dirección General de Telégrafos instala un aparato transmisor de radiotelefonía cuyas señales se captan en algunos sitios de la ciudad como por ejemplo en Chapultepec donde se localiza una estación inalámbrica propiedad del gobierno. Al frente de la transmisión están los señores Agustín Flores, Inspector de Estaciones Radioeléctricas de la Dirección General de Telégrafos, y José D. Valdovinos, trabajador de esa dependencia.
También el 27 de septiembre dé 1921, por la noche, el joven Adolfo Enrique Gómez Fernández, de 26 años, pone a funcionar, con la ayuda de su hermano Pedro, un transmisor de 20 watts de potencia. Los Gómez Fernández, que contaban con el patrocinio del empresario Pedro Barra Villela para sus experimentos, instalan el equipo, marca De Forest, en la planta baja del Teatro Ideal de la Ciudad de México y transmiten desde ahí un breve programa radiofónico Integrado por dos canciones.
Colaboran en esa emisión el tenor José Mojica, quien interpreta Vorrel, de Paolo Tosti, y la niña María de los Ángeles Gómez Camacho, hija de Adolfo Enrique Gómez Fernández, que entona Tango Negro, de Belisario de Jesús García. La emisora de los hermanos Gómez Fernández se mantiene en el aire desde el 27 de septiembre de 1921 hasta enero de 1922. En ese lapso transmite todos los sábados y domingos de las 20 a las 21 horas.
El 27 de octubre de 1921, en Monterrey, Nuevo León, el ingeniero Constantino de Tárnava Jr. inicia las transmisiones regulares de una emisora a la que llama 7ND: Tárnava Notre Dame. En el programa inaugural participan la soprano María Ytirria, los pianistas Carlos Pérez Maldonado, el tenor Aubrey Saint John Clerke y el declamador Audoxio Villarreal. De Tárnava había comenzado sus experimentos radiofónicos en 1919, pero es hasta dos años más tarde cuando logra difundir con regularidad en el horario de las 23 a las 24 horas.
Aparece en la incipiente escena radiofónica, instalando emisoras o realizando experimentos o fugaces transmisiones, un conjunto de jóvenes que contribuye a dar gran impulso al nuevo medio de comunicación. Como miembros de esa primera generación se encuentran, entre otros, Jorge Peredo, quien transmite desde su casa en el barrio de Mixcoac; Salvador Francisco Domenzáin, cuya emisora se localiza en Azcapotzalco; Juan Buchannan, que coloca su equipo transmisor en la colonia San Rafael; José Allen, por cierto, uno de los fundadores del Partido Comunista Mexicano, que transmite desde la calle de La soledad; así como José de la Herrán, José Fernando Ramírez y Guillermo Garza quienes experimentan desde la calles del Relox (hoy República de Argentina). Varios de ellos habrían de desarrollar en los años siguientes importantes carreras en la industria radiofónica.
De manera simultánea a las transmisiones y experimentos efectuados en el Distrito Federal, se realizan muchos más en diversos lugares del país: Pachuca, Cuernavaca, Guadalajara (donde el señor Manuel Zepeda Castillo transmite desde los altos del Teatro Degollado), Morelia (con don Tiburcio Ponce que instala una emisora llamada “7 A Experimental”), San Luis Potosí, Chihuahua y Ciudad Juárez, entre otras poblaciones.
Para ese momento la posibilidad de utilizar una frecuencia radiofónica es prácticamente libre –no existe reglamentación al respecto– y la “retroalimentación” que reciben los pioneros es muy limitada. El número de equipos receptores es mínimo (se trata de aparatos de galena o de válvulas) y en ocasiones quienes transmiten se enteran de hasta dónde llegaron sus señales, o de la opinión que acerca de éstas tienen los eventuales radioescuchas, días o semanas después de que se efectuaron, ya sea por comentarios o cartas que se les hacen llegar. Se utiliza fundamentalmente la banda de Amplitud Modulada (AM), aunque algunas emisoras optan por la de Onda Corta (OC).
Con la finalidad de intercambiar experiencias, programar seminarios y conferencias e ir constituyéndose en un gremio estable, los aficionados a la radio constituyen el: 6 de julio de 1922, en el Colegio Francés de la Ciudad de México, la Liga Nacional de Radio. Como presidente de la organización es elegido el ingeniero Salvador F. Domenzáin.
El 27 de enero de 1923 el secretario de Relaciones Exteriores, Alberto J. Pani, solicita al ingeniero Salvador F, Domenzáin, uno de los aficionados a la radiodifusión más destacados del momento, que instale una “estación receptora y transmisora” en el edificio de la dependencia.
El 6 de marzo de 1923, la Liga Mexicana de Radio (nombre que había adoptado la Liga Nacional de Radio unos meses después de su fundación) se fusiona con el Centro de Ingenieros y el Club Central Mexicano de Radio para formar la Liga Central Mexicana de Radio, ¡a segunda organización constituida por los radiodifusores mexicanos. Entre sus dirigentes figuran Vicente Lombardo Toledano, Felipe Sierra, Francisco C. Steffens, Salvador F. Domenzáin, Modesto Rolland y Manuel L. Stampa.
EL 19 de marzo de 1923 comienzan las transmisiones de la emisora JH, instalada bajo los auspicios de la Secretaría de Guerra y Marina. El coronel José Fernando Ramírez y el ingeniero José de la Herrán –cuyas iniciales son elegidas para identificar a la estación– dirigen la instalación y las transmisiones. Entre marzo y noviembre de 1923, mes en que sale del aire, la JH difunde todos los jueves, de las 20 a las 22 horas.
La estación 1J, inicia en marzo sus transmisiones en la Ciudad de México, propiedad del señor Francisco C. Steffens. Opera en la banda de onda corta, por lo que su sintonía resulta más fácil fuera del Distrito Federal que en la propia capital de la República. Transmite música clásica todos los domingos.
El 8 de mayo de mayo de 1923 inicia sus transmisiones la estación que inicialmente lleva el nombre de “El Universal-La Casa del Radio” y posteriormente es identificada con las. Siglas CYL. Meses antes, en febrero, el señor Raúl Azcárraga, dueño de la tienda de artículos electrónicos La Casa del Radio, había puesto a funcionar, emitiendo señales de prueba desde el local de su negocio ubicado en Avenida Juárez número 62 en la Ciudad de México. un transmisor de 50 watts. Transmite regularmente hasta 1928, año en que desaparece.
Del 16 al 30 de junio la Liga Central Mexicana de Radio organiza en el Palacio de Minería de la Ciudad de México la Primera Feria Nacional del Radio, evento inaugurado por el presidente Álvaro Obregón en el que se exponen equipos transmisores y aparatos receptores para los hogares. Durante la feria las emisoras existentes en ese momento colocan stands para informar al público la manera en que realizan sus transmisiones, El evento es sumamente exitoso y constituye un importante impulso para la radio. Se trata de la segunda exposición de su tipo en el mundo. El único antecedente de la feria mexicana es la Exposición Panbritánica de Radiofonía efectuada en Londres en octubre de 1922.
El 15 de septiembre de 1923 se inaugura oficialmente la estación de “El Buen Tono”, posteriormente conocida con las siglas CYB y más tarde, en 1929, con el indicativo XEB (actualmente es la decana de las radiodifusoras en operación). La emisora es instalada por la fábrica de cigarrillos “El Buen Tono”, cuyo capital es de origen francés. El coronel José Fernando Ramírez, el capitán Guillermo Garza Ramos y el ingeniero José de la Herrán, quienes meses antes habían instalado la emisora JH de la. Secretaría de Guerra y Marina, son contratados por el gerente de ‘EI Buen Tono”, José J. Reynoso, también senador de la República, para colocar el equipo técnico de la emisora y dirigir las primeras transmisiones.
EL 23 de septiembre XEB inicia transmisiones bajo el indicativo original de CYB. El concierto inaugural, incluyó canciones asturianas, solos de gaita y un “mensaje” de Alfonso XIII, monarca de España (utilizando un disco fonográfico que el rey fijó en la marca “Odeón” española en 1920).
El 6 de julio el diario El Universal informa que la Conferencia Internacional de Telecomunicaciones celebrada en Berna, Suiza, ha asignada a los diversos países las siglas que deben utilizar para identificar a las estaciones que prestan el servicio de radiodifusión. Aunque México no envía delegación a dicha conferencia, le son asignadas las siglas YA. a CZZ. De esta manera las estaciones que existen en ese momento deben adaptar sus indicativos de llamada a esa nomenclatura. Así, por ejemplo la estación de El Universal-La casa del Radio se transforma en CYL y la del Buen Tono en CYB. Igualmente la emisora que el diario Excélsior había comenzado a operar el 19 de marzo adopta las siglas de CYX.
En la década de los treinta, la XEB se consolidó como una de las empresas de comunicación más importantes y de mayor alcance internacional, prestigio que corrió parejo al de XEW, estación inaugurada en septiembre de 1930.
En 1942 las perspectivas del Buen Tono eran optimistas; se anunció la inauguración de cinco estudios de transmisión, dos teatro-estudios, un moderno equipo transmisor que lograría alcanzar una potencia de 100,000 watts efectivos en antena y la contratación de artistas de primera línea, que reforzarían la imagen de la veterana estación. Para finales de los años cuarenta, XEB y XEBT Onda Corta habían dejado de ser las “Estaciones del Buen Tono” para convertirse en “Las emisoras de América en México”.
Para 1957 y durante los diez años siguientes, XEB formó parte de las empresas de comunicación de Emilio Azcárraga Vidaurreta, que para ese tiempo involucraba las concesiones de: XEW, XEQ, XERPM, XEB y XEDF, cuyo slogan de identificación era: “Los cinco puntos de oro de la radio”. Fue precisamente durante este lapso cuando el popular locutor Alejandro Rodríguez Morán “El sheriff” le aplicó el sobrenombre de “La B Grande de México”.
Los años sesenta fueron los tiempos de una XEB dedicada a las complacencias, la difusión de eventos deportivos y el mantenimiento de espacios musicales a tono ranchero, con música grabada y “en vivo”; radio sin compromisos culturales, aunque con una tremenda carga histórica, que se mantuvo de 1967 a 1983.
A partir de 1983 se encargó de su manejo el gobierno federal, convirtiéndose desde entonces en la “estación piloto” del recién creado Instituto Mexicano de la Radio. A pesar de los cambios estructurales que ha tenido XEB bajo la administración del IMER, la memoria popular tiene bien ubicado el prestigio de la emisora como la más antigua de Latinoamérica y como portadora de valores históricos y culturales.
XEB El Buen Tono de la Radio (en vivo) por cortesia de NEWNSG & PAYNANI

